marisa
Registrado: 25 Feb 2003 Mensajes: 47 Ubicación: Madrid
|
Publicado: Mie Jun 18, 2003 4:49 pm Título del mensaje: Informático |
|
|
El informático
Un informático de toda la vida decidió por fin tomarse unas vacaciones.
Hizo una reserva para un crucero por el Caribe y se dispuso a pasar la
mejor época de su vida ... por el momento. De forma inesperada, se formó
un tifón que hizo naufragar el barco en pocos minutos. Cuando el hombre
volvió en sí, se encontró en una playa sin nadie a su alrededor, ni
víveres ni nada que no fueran plátanos y cocos. Acostumbrado a la vida en
centros de cálculo, este hombre no tenía ni idea de qué hacer. Se pasó los
siguientes cuatro meses odiando los plátanos, bebiendo coco, añorando su
vida pasada y fijando su mirada en el horizonte en busca de un barco que
viniera a rescatarle. Un día estaba tumbado en la arena cuando percibió
por el rabillo del ojo algo que se movía. Era un barco de remos y en él
iba la mujer más hermosa que él había visto jamás. Ella llegó remando
hasta él y él le preguntó asombrado:
- "De dónde has venido?, cómo has llegado hasta aquí?"
- "Vengo remando desde el otro lado de la isla. Vine a parar aquí cuando
mi barco se hundió," respondió ella.
- "Asombroso," dijo él. "No sabía que hubiera habido mas supervivientes.
Cuántos sois? Habéis tenido mucha suerte de que la mar arrojara a vuestra
playa esta barca de remos".
- "Estoy yo sola, y la mar no llevó esta barca a la playa, ni nada de
nada".
Él estaba confuso y pregunto:
- "Entonces, cómo has conseguido la barca?"
- "Es fácil, yo misma hice la barca de materiales que he ido encontrando
por la isla. Los remos están hechos con troncos de árboles de caucho, el
fondo lo tejí con ramas de palmera, y los laterales y la popa están hechos
de madera de eucalipto"
- "Pe... pe... pero eso es imposible," tartamudeó el hombre. "No tienes
herramientas, cómo has podido hacerlo?"
- "Ah! No ha habido ningún problema en eso," replicó la mujer. "Al sur de
la isla hay unos estratos poco comunes de roca aluvial. Me di cuenta de
que si lo calentaba en el horno hasta una cierta temperatura, podía
obtener una especie de hierro bastante dúctil. Lo utilicé para hacer
algunas herramientas y, con ellas, el resto del material que necesitaba.
Pero basta ya de hablar de estas cosas. Dónde vives?"
Bastante avergonzado, el hombre contestó que había estado durmiendo en la
playa todo el tiempo.
- "Bien," dijo ella. "Ven conmigo a la barca y vayamos donde yo vivo"
Después de unos pocos minutos remando, ella atracó el bote en un pequeño
embarcadero. El hombre miraba el lugar al que habían llegado. Delante de
él, se abría un camino de piedras que conducía a un pequeño bungalow
pintado de azul y blanco. Mientras la mujer amarraba el bote con una
cuerda tejida en cáñamo, el hombre solamente era capaz de permanecer de
pie mirándolo todo como atontado. Mientras caminaba hacia el interior de
la casa, ella dijo de modo informal:
- "No es gran cosa, pero yo le llamo mi casa. Siéntate por favor, te
apetece beber algo?"
- "No, no gracias," dijo él todavía aturdido. "Soy incapaz de beber una
gota más de zumo de coco?"
- "No, no es zumo de coco," replicó la mujer. "Tengo un refresco, te va la
piña colada?"
Tratando de esconder su continua vergüenza, el hombre aceptó y ambos se
sentaron en el sofá a charlar. Después de que hubieran intercambiado sus
historias, la mujer dijo:
- "Si no te importa, voy a ponerme algo más cómoda. Te gustaría darte una
ducha y un afeitado? Hay una maquinilla de afeitar arriba en el armario
del cuarto de baño"
Sin preguntar nada más, el hombre fue al baño. En el armario había una
maquinilla hecha de hueso tallado. Dos conchas afiladas se ajustaban a
presión a ambos lados de un eje en cuyo extremo había engarzado un
mecanismo giratorio.
- "Esta mujer es increíble!" exclamó el hombre. "Con qué me sorprenderá
la próxima vez?"
Cuando él volvió, se encontró que la mujer llevaba como único atuendo unas
hojas de parra estratégicamente situadas y un intenso aroma a magnolias.
Ella le hizo señas con la mano para que se sentara a su lado.
- "Dime," comenzó a musitarle con voz sugerente mientras se sentaba más
cerca de él. "Hemos estado aquí durante mucho tiempo. Te habrás sentido
muy solo. Estoy segura de que hay algo que realmente te gustaría hacer
ahora, algo que has estado añorando durante todos estos meses. Verdad?"
Dijo mirándole a los ojos directamente. Él no podía creer lo que estaba
oyendo y dijo:
- "No jodas que puedo leer desde aquí mi correo electrónico?" |
|